¿Qué sabemos de la felicidad?

Leer el texto “Consumo y felicidad” en El Salto

Aunque la felicidad es un concepto muy influido por factores culturales, hay cierto consenso en que depende de la satisfacción de unas necesidades humanas finitas y generalizables: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, identidad, conocimiento y libertad (estas, por ejemplo, son los que propone el economista chileno Max-Neef).

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Pero, ¿cuáles son las más importantes a la hora de hablar de felicidad?:

 

Los dos estudios más longevos, de los estadounidenses Grant y Terman, concluyen que la calidad de las relaciones sociales es el principal ingrediente para lograr la felicidad de las personas.

 

Para ser feliz es importante alcanzar un mínimo nivel económico, explican algunos estudios, pero éste debe ir acompañado de una redistribución de la riqueza a toda la sociedad: la polarización económica genera importantes conflictos y tensiones sociales que todas y todos terminan sufriendo.

 

El nivel de riqueza sólo influye en la felicidad personal hasta un determinado punto: cuando alcanzamos cierto nivel de riqueza, la felicidad no solo no aumenta sino que puede reducirse, explica la paradoja de Easterling.

 

Tanto al relacionarnos como al observar a los demás, se activan un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, descubiertas por el neurocientífico Giacomo Rizzolatti. Estas neuronas facilitan el entendimiento, la solidaridad y la cooperación con los demás. De hecho, el ser humano es altruista desde su nacimiento, argumenta Michael Tomasello, siendo el entorno cultural el que lo conduce hacia el individualismo.

 

La estabilidad económica debería consistir en mejorar el nivel de vida de los que no tienen nada y reducir el nivel de vida egoísta de tanta gente que tiene mucho más de lo que necesita. ¿Qué sentido tiene tener tantas cosas?

JANE GOODALL

 

La vida es la unión simbiótica y cooperativa que permite triunfar a los que se asocian

LYNN MARGULIS